Hay diferentes tipos de cálculo:  el cálculo escrito, el cálculo oral o mental y el cálculo instrumental (con calculadora).   Además, cada uno de ellos puede ser exacto o aproximado. En muchas acciones de la vida diaria es suficiente con realizar una estimación.

Cada persona emplea diferentes estrategias para calcular dependiendo de sus características cognitivas, de sus procesos de aprendizaje escolares y del tipo de cálculo elegido para realizar.

Recuerdo una niña que frente a la pregunta ¿Cuánto es 1, 95 más 1, 95?  Respondió “Casi dos más casi dos es casi cuatro”. Esta niña realizó una estimación muy correcta.

En el cálculo escrito se emplea un registro total o parcial del procedimiento de cálculo realizado.  El cálculo oral pone en juego otras funciones cognitivas y apela a la representación verbal de los números.

Los números pueden representarse verbalmente, por ejemplo “tres” o con una configuración de dedos, con cifras , con objetos, con dibujos, etc. Un niño o niña de tres años seguramente empleará sus dedos para decir su edad y alguien de ocho años empleará una palabra frente a la pregunta ¿Cuántos años tienes?

Todas las personas tenemos más fortalecida unas u otras representaciones del número.

Por lo tanto, no todos calculamos igual ni nos apoyamos de la misma manera en las representaciones verbales como: “cinco por cuatro veinte”.

Al calcular en cualquiera de las formas mencionadas, el saber las tablas permite a veces un cálculo más ágil.  El saber las tablas no es imprescindible para poder calcular correctamente, en la escuela y en casa debería mostrarse la utilidad de saberlas, pero no exigirlo.

Recordemos que la palabra calcular proviene de cálculos. Los cálculos son pequeñas piedras. Las piedras se empleaban antiguamente para contar rebaños.    Es más importante para un niño jugar con piedritas que emplear largas horas en aprender las tablas de las operaciones.

Algunas sugerencias para ayudar en el aprendizaje del cálculo:

  • Permitir el uso de los dedos para calcular.   Se aprende siempre primero con el propio cuerpo. 
  • Estimular el juego.  En las primeras etapas los juegos de clasificar por colores, formas o categorías y los juegos de seriar y ordenar, luego los juegos tradicionales como la generala, la escoba, el mikado etc.
  • Recordar que las tablas pueden aprenderse verbalmente, o a partir de representaciones, cuadros de colores o ritmos musicales.
  • Se aprende a andar en bicicleta andando y a calcular calculando.   Calculando en situaciones cotidianas tales como en recetas de cocina, uso de dinero o en problemas simples tales como “trae dos cubiertos para cada uno” 
  • Permitir el uso de la tecnología en el proceso de aprendizaje del cálculo. Las calculadoras, computadoras y tabletas deben ser aliados del aprendizaje.
  • Es tan importante ejercitar métodos de cálculo aprendidos en la escuela como métodos personales y artesanales que cada uno crea.  
  • Enseñar propiedades que faciliten el uso de las tablas de las operaciones, tales como la propiedad conmutativa para sumar y multiplicar, la multiplicación por 10 o por 100 agregando ceros, la tabla del 5 que termina en 0 o en 5, el uso de las falanges de los dedos para contar de tres en tres, las rimas tales como “seis por ocho cuarenta y ocho”, etc.
  • Procurar disminuir la ansiedad que genera “tengo que saber las tablas”, ello facilitará su aprendizaje.
  • En caso de dudas sobre el proceso de aprendizaje realizar una consulta psicopedagógica.  

Juliana Cabrera  Mag. en Educación Lic. en Psicopedagogía Prof. de Matemática.
Directora de Centro Psicopedagógico Alphapsi